martes, 20 de marzo de 2007

EL AVANCE DE LA AGRICULTURA SOSTENIBLE EN AMERICA LATINA

Camino rural en el valle del Alto Huallaga, Tingo María-Perú
ING. M.Sc. FERNANDO S. GONZALES HUIMAN
DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA DE LA SELVA, TINGO MARÍA-PERÚ.

Este artículo examina hasta donde ha avanzado América Latina en su búsqueda de una agricultura más sostenible, y algunos factores que explican ese grado de avance. Se pretende sacar un balance global de cuanto hemos recorrido, cuáles son los obstáculos en el camino y hasta donde es realista pensar llegar. Por agricultura sostenible se entiende una agricultura que permite alimentar y vestir a toda la población a un costo razonable, ofrecer un nivel de vida aceptable para los que depende del sector y degradar poco la base de los recursos naturales.

Este artículo concluye que, en términos globales, el avance hacia agricultura más sostenible ha sido mínimo. Sin embargo, ese panorama general esconde el hecho que se ha progresado bastante en temas y lugares específicos.

Este documento esta dividido en seis secciones. La primera analiza los cambios generales en cuanto a la seguridad alimentaria de la población y los ingresos de la población rural. La segunda examina las tendencias generales en cuanto a al degradación de los recursos naturales relacionados con la agricultura. La tercera cuarta y quinta analizan el avance de la agricultura sostenible en cuanto a las políticas, las instituciones y la tecnología respectivamente, y la sexta presenta algunas conclusiones finales.
SECCION I:
La seguridad alimentaria y los ingresos de la población rural

El comportamiento global del sector agropecuario en América Latina en las últimas décadas ha sido mediocre. Entre 1970 y 2000, la producción agropecuaria creció apenas los suficiente para mantener el mismo nivel de producción per capita de alimentos; y en los últimos cinco años, o sea más despacio que la población.

Entre 1970 y 1990, la fracción de la población que vivía en pobreza y por lo tanto tenía dificultades para satisfacer sus necesidades de alimentación y ropa, se mantuvo alrededor del 45% y el porcentaje que se consideraba indigente porque sus ingresos no le permitan comprar una canasta básica de alimentos, se redujo sólo ligeramente, de 24 a 22%. En términos absolutos, la población en la pobreza creció de 120 millones de personas a 196 millones (CEPAL, 1994).

Durante el mismo período, la proporción de la población rural que vivía en pobreza bajó de 67 al 61%, pero en términos absolutos creció de 75 al 80 millones de personas (CEPAL, 1994). La pobreza rural se concentra en el Centro y Sur de México, las laderas de Centro de América y la zona andina, el nordeste de Brasil, Haití y la República Dominicana.

El número de minifundios creció 47% entre 1980 y 1990, pasando de 7.9 millones a 11.7 millones, y el crecimiento demográfico llevó a una reducción en el tamaño promedio de las fincas (Chiriboga y Plaza, 1993). A pesar de constituir casi el 70% de las explotaciones agropecuarias, estos productores sólo controlan el 3.3% de la superficie en fincas.

Los ingresos de los agricultores han sufrido por los bajos precios internacionales par sus productos, agraviados por la depreciación de las tasas de cambio y mayor competencia con bienes importados debido a la liberalización del comercio. Los pequeños productores han perdido gran parte de su acceso a crédito bajo condiciones preferenciales y en la mayoría de los países ha habido una reducción en los salarios (FAS, 1988).

En resumen, la agricultura latinoamericana ha avanzado poco en cuanto a su capacidad de resolver los problemas de seguridad alimentaria para la población o de ingresos para la población rural. La producción per capita de alimentos y la proporción de la población que vive en pobreza ha variado poco, mientras en términos absolutos ha seguido creciendo a una alta velocidad.

Lo que es más preocupante todavía es que a corto plazo no se perfilan cambios importantes que puedan revertir estas tendencias. Los simpatizantes de los procesos de ajuste estructura y la liberalización del comercio siempre dijeron que el modelo de sustitución de importaciones tenía un marcado sesgo contra el sector agropecuario y los sectores pobres del campo y que un modelo neoliberal favorecería a esos sectores. Sin embargo no ha sido así. La apertura comercial y la devaluación de las monedas nacionales redujeron la discriminación contra el sector agropecuario, pero la combinación de los bajos precios internacionales para los productos agropecuarios, la desprotección de la producción agropecuaria para el consumo doméstico y la presencia de monopolio y oligopolios comerciales y agroindustriales ha provocado, generalmente,, un estancamiento de la situación de los productores. Además últimamente se ha revertido la tendencia general hacia la devaluación de las tasas de cambio, y eso ha perjudicado al sector agropecuario.
SECCION II:
La degradación de los recursos naturales

El concepto de recursos naturales renovables incluye; suelo, agua aire, material genético, flora y fauna. Estos recursos pueden ser degradados por sobre uso contaminación, destrucción física y por el uso de sistemas de producción que perturben el balance ecológico. Algunos de los problemas más severos de degradación de los recursos naturales ligados a la agricultura son: la erosión, acidificación, salinización, compactación y contaminación de los suelos y la lixiviación y extracción neta de sus nutrientes, la sedimentación de ríos, embalses y zonas costeras, el uso ineficiente de aguas de riego, cambios indeseados en los flujos hídricos, la contaminación del agua por agroquímicos y desechos agroindustriales, la erosión genética de cultivares y razas de animales y la pérdida de biodiversidad silvestre, la pérdida de masa boscosa, la degradación de pastos por sobre pastoreo y pisoteo, la destrucción de los depredadores naturales y de los microorganismos del suelo, la emisión del dióxido de carbón por quema de madera y de metano por ganado y arroz irrigado, la intoxicación de agricultores, obreros y consumidores por plaguicidas y la resistencia creciente de las plagas a estos plaguicidas.

Según las condiciones ecológicas y los sistemas de producción predominantes en cada región, los problemas de degradación de los recursos naturales varían. En las laderas y montañas de México, Centroamérica y los Andes los problemas centrales son erosión y degradación de pastos (CIP 1992; CIAT/IICA/CATIE/CIMMYT, 1991).

La producción intensiva de frutas, hortalizas, algodón y tabaco sufre sobre todo del uso excesivo de agroquímicos y de la compactación del suelo (Murray, 1994). En los márgenes de los bosques de la Cuenca Amazónica, Centroamérica y México la preocupación más grande es la deforestación y la degradación posterior de los suelos y los pastos (Painter y Durham, 1995). Las grandes áreas de monocultivos cereales del Cono Sur enfrentan problemas crecientes de fertilidad, plagas enfermedades y malezas ligados a la eliminación de la ganadería de los sistemas de producción y el uso inadecuado de rotaciones cultivos (Coscia, 1991, Viglizzo et al 1991). Para una fracción importante de las áreas irrigadas el factor limitante es la salinización de la tierra provocada por un manejo inadecuado del agua de riego (Millar, 1993; Umali, 1993). En muchas zonas desérticas áreas de la zona alta andina el sobrepastoreo es la causa más importante de degradación, y puede llevar a procesos de desertificación.

En los últimos treinta años ha habido un deterioro notable en la base de los recursos naturales para la agricultura, e incluso en los ritmos de deterioro. Entre 1970 y 1990, se perdieron 92 millones de has, de bosque en América latina, y la tasa de deforestación anual aumentó de 5,4 millones de has. en 1970 a 6,8 en 1990. Entre 1980 y 1990 las emisiones netas anuales de carbón generadas por cambios en el uso de la tierra en la región aumentaron de 384 millones de toneladas a 525 millones de toneladas. También se ha expandido el área de suelos erosionados, compactados y salinizados.

Muchos países usaban más plaguicidas por hectárea cultivada en 1987-89 que en 1977-79 y todos, excepto. El Salvador, usaban más fertilizantes químicos (Winograd, 1995).

Por otro lado, también existen tendencias positivas. Ha disminuido la tasa de deforestación en la amazonía brasilera y algunos países de América Central (Kaimowitz, 1955; Moran 1993). Se ha reforestado millones hectáreas de tierras erosionadas en las áreas templadas del Cono Sur con árboles de rápido crecimiento y hay millones de hectáreas sembradas con labranza de conservación. En varios países se ha reducido el uso de plaguicidas químicas. Han aparecido importantes industrias de insumos menos tóxicos y degradantes para el medioambiente como agentes biológicos para el control de plagas y biofertilizantes.

También hay decenas de miles productores que han adoptado sistemas agroecológicos, o por lo menos algunas prácticas que reducen la degradación de los recursos naturales.
SECCION III:
Avance de la agricultura sostenible en cuanto a las políticas, las instituciones y la tecnología.
1. La situación en cuanto al marco de políticas

Durante las últimas décadas, las políticas macroeconómicas y sectoriales favorecieron patrones no sostenibles de desarrollo agropecuario. Con escasas excepciones, incentivaron la concentración de la producción y el comercio en pocas manos el sobre uso de los recursos naturales y la contaminación la especialización excesiva y la pérdida de la capacidad de encontrar opciones de mediano y largo plazo.

Durante los años setenta, las políticas cambiarias y comerciales asociadas con el modelo de sustitución de importaciones en América latina discriminaron contra la agricultura. Las políticas alimentarias buscaron disminuir los precios de los alimentos básicos, producidos en gran medida por campesinos, aunque eso significara ingresos bajos para los agricultores. Eso desincentivó la inversión en la agricultura, haciendo menos rentables acciones dirigidas a cuidar los suelos, bosques y agua y perjudicó el nivel de vida de los agricultores.

Para compensar esa discriminación contra la agricultura, se subsidió el uso de la maquinaria y los agroquímicos y la expansión de la ganadería extensiva y el área regada a través del uso de crédito subsidiado, tasas de cambio sobrevaloradas políticas comerciales favorables para la importación de bienes de capital, tarifas bajas de agua y electricidad para riego e inversión publica en infraestructura, investigación, extensión y producción de semillas (Bebbington et al, 1993). Estas políticas fomentaron el uso excesivo de los plaguicidas tóxicos, el uso de fertilizantes químicos como la principal forma de mantener la fertilidad de los suelos, la conversión de bosques a pastos, los sistemas de monocultivo, una fuerte dependencia en recursos energéticos no renovables y el uso ineficiente del agua para riego.

Las políticas de subsidios tampoco favorecieron la equidad, ya que fueron las empresas de "agrobusiness" y los productores medianos y grandes quienes tuvieron mayor acceso a la subsidios. Los programas de crédito subsidiado y tecnología para los pequeños productores siempre recibían menores recursos que los programas para los grupos más fuertes. En gran medida, los campesinos sufrieron el impacto de las políticas que discriminaban contra la agricultura, pero no gozaron los beneficios de las políticas que deberían compensar dicha discriminación.

Las políticas de reforma agraria colonización y titulación de tierras típicamente consideraban el área forestal como "ociosa" y fomentaron su conversión para usos ganaderos o agrícolas. También existían incentivos fiscales para la deforestación y políticas macroeconómicas y fiscales e inversiones públicas en caminos que favorecían la especulación de tierras. Y aunque hubo iniciativas positivas de reforma agraria la mayoría de ellas fracasaron por priorizar más la conversión de los sectores reformados en clientes fieles a los gobiernos de turno, que la viabilidad económica de estos sectores.

En los últimos a{os, han disminuido los subsidios directos e indirectos para el uso d agroquímicos y para la deforestación. Entre muchos lugares han cambiado la políticas de colonización y reforma agraria en aras de disminuir la deforestación y algunos países han subido las tarifas del agua para riego o la han privatizado par hacer más eficiente su uso. En varios países se han reconocido los derechos territoriales de los grupos indígenas, las comunidades negras, quienes generalmente se han caracterizado por un uso más sostenible de sus recursos. Algunos ejemplos notables de las mejoras en políticas incluyen la eliminación de incentivos fiscales par la deforestación en la amazonía brasilera, la adopción de una política de subsidios para la agricultura en México que dejó de promover el uso ineficiente de agroquímicos o la siembra de cultivos anuales en tierras marginales, los incentivos para la reforestación y la privatización del agua de riego en Chile y las devaluaciones en Nicaragua y Honduras que desincentivaron fuertemente el uso de plaguicidas (Moran, 1993; Murray, 1994 Rosegrant y Binswanger, 1993; Secretaría de Desarrollo Social 1994).

Sin embargo, todavía no existe un marco de políticas de tasa de cambio, aranceles, crédito, comercialización, subsidios, tenencia de la tierra, información, inversión pública, normas y controles que favorezca la adopción de patrones tecnológicos más sostenibles. Muchas distorsiones que favorecen el deterioro de los recursos naturales persisten, y algunas de las medidas asociadas con los procesos de ajuste estructural y liberalización comercial, como son la promoción de las exportaciones de banano, productos agrícolas no tradicionales como frutas, hortalizas, flores y plantas ornamentales y madera extraída de bosques naturales y la liberalización de las importaciones de plaguicidas, han estimulado el uso excesivo de plaguicidas y la deforestación (Hoppin, 1991; von Amsberg, 1944). El sesgo pro-exportador de las políticas recientes también tiende a favorecer más a los grandes productores y a aumentar la vulnerabilidad de las economías.

2. La situación en cuanto al marco institucional

El marco institucional que caracterizó la agricultura latinoamericana en las décadas pasadas dista mucho de promover una agricultura sostenible. Las prioridades, estructuras organizativas, metodologías y recursos humanos respondían a los objetivos de aumentar la producción agropecuaria de corto plazo bajar los precios de los alimentos a los consumidores y establecer clientelas políticas en el campo, pero no a la búsqueda de una economía más democrática y de una relación más armoniosa entre la sociedad y la naturaleza. Además, tuvieron siempre un marcado sesgo verticalista, donde el Estado imponía las políticas con escasa participación de los sectores involucrados, sobre todo cuando se trataba de campesinos, indígenas, mujeres y agricultores de la zona marginadas.

Últimamente, ese marco institucional ha sido debilitado, pero se empiezan a perfilar apenas algunos elementos de un marco institucional alternativo. Casi han desaparecido las agencias públicas dedicadas a la comercialización de alimentos básicos y las empresas estatales productivas y han perdido presencia y recurso los organismos públicos de investigación y extensión agropecuaria, reforma agraria, crédito y riego, aún son débiles los gobiernos municipales y estatales, las agencias ambientales, las universidades, las organizaciones no gubernamentales y las organización campesinas e indígenas que podrían formar el núcleo de una nueva institucionalidad en el campo.

El sector público mismo comienza paulatinamente a cambias. Cada vez más los discursos de los jerarcas del sector reconocen de forma explícita la magnitud de la degradación de los recursos naturales y la necesidad de tomar medidas radicales para enfrentarla. Ya no extraña a nadie que los Ministros de Agricultura o los Congresos hablen de agricultura sostenible, agroecología o agricultura orgánica aunque todavía la práctica dista mucho de la retórica. Los institutos nacionales de investigación agropecuaria están dedicando más recursos a investigar sobre temas ligados al manejo de los recursos naturales, algunas veces incluso con enfoques agroecológicos. Se han fortalecido algunos organismos públicos encargados del monitoreo ambiental y el establecimiento de un marco regulatorio y se han financiado proyectos de áreas protegidas manejo de cuencas, agroforestería y forestería comunitaria y manejo integrado de plagas.

Estos cambios son positivos, pero su influencia real en el campo todavía es muy limitada. Se han creado nuevos reglamentos sin tener la capacidad de hacerlos cumplir. Se está investigando más sobre como manejar mejor los recursos naturales pero hay escasa participación de los agricultores o las posibilidades de difundir los resultados de la investigación son limitadas.

Muchas universidades latinoamericanas tienen un interés creciente en trabajar en temas ligados a al agricultura sostenible, pero la mayoría son académicamente débiles. En al mayor parte de la Centroamérica, el Caribe, los países más pobres de la zona andina y las regiones pobres de los otros países, las universidades investigan poco y tiene limitado acceso a la información producida por otras entidades, sus profesores y estudiantes cuentan con una formación académica deficiente y padecen de múltiples problemas institucionales. Al mismo tiempo, en las universidades con mayor fortaleza técnica existe la tendencia de dedicarse más a investigaciones netamente académicas y a tener a escasos vínculos con los actores menos privilegiados en su entorno.

Cientos de ONGs en América Latina trabajan con tecnología de manejo de recursos naturales ligada a la agricultura (Kaimowitz, 2000). Entre ellas existe una gran variabilidad de tamaño capacidad tecnológica y tipo de vínculos reales con los agricultores. Sin embargo, en toda la región probablemente no pasa de cien las ONGs que tienen un trabajo eficaz relacionado con agricultura sostenible, y sólo llegan a una fracción marginal de los agricultores. La gran mayoría de las ONGs que trabajan con estos temas son pequeñas, con limitada capacidad técnica y poco arraigo real entre los agricultores a quienes supuestamente apoyan. Las ONGs son muy dependientes de fondos externos de Europa y Estados Unidos, lo cual es muy preocupante ya que dichos fondos tienden a disminuir.

La ONGs ha desempeñado un papel importante en promover el uso de tecnología sencilla para el manejo de recursos naturales tales como el uso de abonos orgánicos y cultivos de cobertura obras de conservación de suelos, reforestación repelentes naturales e insecticidas botánicos (IDESAC et al, 19989; Kaimowitz et al, 2002). En general, estas son alternativas tecnológicas que se conocen desde hace bastante tiempo, y las ONGS han hecho relativamente poco para adaptarlas a las condiciones específicas de las distintas regiones productores.

Muchas ONGs hablan sobre la importancia de aprender de los agricultores y rescatar tecnología autóctona, pero pocas logran hacerlo de manera sistemática. También hay una brecha muy grande en cuanto al discurso de la mayoría de las ONGs sobre la participación de los agricultores en sus programas y la situación real.

Un aspecto positivo del trabajo de las ONGs con agricultura sostenible en los últimos años ha sido la tendencia a crear instancias nacionales y regionales para construir consensos sobre políticas, intercambiar experiencias, metodología y materiales y realizar actividades de forma conjunta. Muchas ONGs que trabajan con agricultura sostenible forman parte del Consorcio Latinoamericano de Agroecología y Desarrollo (CLADES), el Consorcio de Desarrollo Sostenible Andino (CONDESAN) la Federación Internacional de movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM), la Asociación para el Mejoramiento de los Cultivos Orgánicos (OCIA), el Movimiento Agroecológico de América Latina y el Caribe (MAELA) y el Servicio de Información Mesoamericana de Agricultura Sostenible (SIMAS). También existen redes nacional de ONGs y otras entidades que trabajan con agricultura sostenible, agroecología o temas similares en casi todos los países de la región.

Otro fenómeno positivo, aunque incipiente, ha sido la incorporación del concepto de agricultura sostenible en el trabajo de muchas de las organizaciones campesinas e indígenas. Dado a que ya no hay tanto apoyo urbano para reformar agraria crédito agrícola subsidiada o políticas comerciales que protegen la agricultura, estos grupos esperan ganar apoyo de la clase media y los grupos ambientalistas internacionales con base en el potencial de los pequeños productores como guardianes de la tierra, bosques, agua y recursos genéticos. Este es un fenómeno reciente, y todavía está más a nivel de discurso que de acciones concretas, pero a mediano plazo podría resultar de mucha importancia.

3. La situación en cuanto a la disponibilidad de alternativas tecnológica

Para analizar el avance en cuanto a la tecnología para una agricultura sostenible, se ha dividido la tecnología relacionado con agricultura sostenible en seis tipos:

a. Insumos alternativas
b. Tecnología de alta precisión
c. Prácticas de manejo y obras físicas
d. Tecnologías "agroecológicas"
e. Alternativas de ordenamiento territorial
f. Tecnología de comercialización

Los insumos alternativos sustituyen insumos tóxicos, dañinos para el medio ambiente y basados en recursos naturales no renovables por otros productos menos nocivos con abonos orgánicos, biofertilizantes, lombrices, agentes de control biológico, repelentes naturales, feromonas y plaguicidas químicos menos tóxicos y/o con menores efectos residuales (Altieri, 1995).

En este caso se usan insumos de fuera de la parcela, igual como se hacía con la tecnología de la revolución verde, lo único que cambia es el tipo de insumo que se usa. Por lo tanto, este es uno de los tipos de tecnología mas fácilmente compatible con las estructuras organizativas y metologías de la investigación y transferencia de tecnología agropecuaria actual, y un alto porcentaje de los éxitos hasta la fecha han sido con este tipo de tecnología. Ya existen mercados importantes para Bacillus Thuringiensis (BT), Trichogramma y otros agentes biológicos, plaguicidas con base botánica, "biofertilizantes como rhizobium, micorrizas y azobacteres y abonos orgánicos de distintas fuentes, y se puede anticipar que el uso de estos productos aumentaran sustancialmente en los próximos años.

Las tecnologías de "de alta precisión" reducen el uso de agroquímicos, agua y energía no renovable a través de un afinamiento de las dosis, formas y momentos de aplicación de insumos, agua y maquinarias que evita cualquier uso por encima de óptimo económico (Munson y Runge, 1990). Por ejemplo, se puede usar umbrales económicos de incidencia de plagas para determinar cuando aplicar plaguicidas, fertilizar con base en análisis del suelo pro parcela, ajustar las densidades de siembra a las condiciones de cada parcela e instalar sistemas de riego que permitan mayor control sobre los flujos de agua. Los modelos de programación lineal y no lineal ayudan a identificar formas de ahorrar en el uso de la tierra, maquinarias agua e insumosMuchas de estas tecnologías, aunque no todas, requieren métodos algo sofisticados, y por lo tanto, han sido aprovechado principalmente por productores grandes. Al mismo tiempo que disminuye el uso excesivo de bienes de capital también disminuyen los costos de producción.
Con el avance de la revolución informática se puede anticipar que este tipo de tecnología se utilizar cada vez a mas aportando al uso mas eficiente de los bienes de capital, pero haciendo mas difícil para los pequeños productores competir con los productores más grandes.

Mucha de las tecnología tradicional de conservación de suelos y agua tienen como base las prácticas de manejo y obras físicas de manejo y obras físicas, como terrazas, acequias, muros, siembra en contorno, labranza mínima y labranza cero y obras de captación, almacenamiento, distribución y drenaje de agua. También hay algunas alternativas de manejo de plagas basadas en prácticas culturales, como la incorporación de rastrojos, el uso de podas y la eliminación de plantas hospederas de plagas.

Estas tecnologías difieren de las tecnologías anteriores en cuanto a que su aporte al manejo de recursos naturales no viene principalmente a través de una reducción en el uso de bienes del capital.

La mayoría, aunque no todas, requieren inversiones adicionales en mano de obra o maquinaria, lo que puede dificultar su adopción, especialmente cuando no generan un alto retorno a corto plazo que justifique la inversión adicional. En el pasado, frecuentemente se asumía, erróneamente, que los campesinos disponen de mucha mano de obra subocupada, que se puede aprovechar para invertir en estas tecnologías de los esfuerzos para promoverlas.

De todas estas prácticas, quizás las únicas que han tenido una amplia adopción, han sido las relaciones con la labranza de conservación. Esa tecnología requiere nuevas inversiones en maquinaria e implementos, pero en relativamente corto plazo reduce los costos de producción. Por otro lado, hay amplias áreas donde tradicionalmente los agricultores usaban terrazas y otras prácticas de conservación de suelo, pero esas tradiciones se han ido perdiendo debido a la necesidad de los productores de buscar fuentes de trabajo fuera de las fincas (Zimmerer, 1993).

Las tecnologías agroecológicas aprovecha los principios ecológicos tales como diversidad en el espacio y el tiempo, reciclaje de nutrientes, depredación natural y parasitismo, máximo aprovechamiento de luz y agua, fijación biológica de nitrógeno y recursos genéticos adaptados a las condiciones locales par crear agroecosistemas más productivos y estables y menos dependientes de recursos externos (Altieri, 1987). Las tecnologías de este tipo incluyen las rotaciones y asociaciones de cultivos, los sistemas mixtos agrícolas-ganaderos, agroforestales y silvopastoriles, el uso de leguminosas, al control biológico clásico, el mantenimiento de la diversidad genética y el reciclaje de deshechos agroindustriales, como la pulpa de café, el banano de deshecho, el bagazo de la caña de azúcar y el excremento de establos y chiqueros para distintos usos.En su máxima expresión, este tipo de tecnología implica rediseñar de forma completa los sistemas de producción, y no sólo cambiar algún componente especifico. Esta pretensión, sin embargo, contradice la tendencia de la mayoría de los agricultores de adoptar sólo componente tecnológicos aislados, y por lo tanto requiere esfuerzos más intensivos de transferencia de tecnología. Probablemente sólo se aun pequeño grupo de agricultores los que asimilan la filosofía de un enfoque agroecológico de alta productividad y reestructuran sus sistemas de producción. Sin embargo, si ha habido un aumento sustancial en el uso de abonos verdes en muchos lugares, el reciclaje de deshechos agroindustriales y otras practicas puntuales. Es probable que paulatinamente aumente la adopción de patrones tecnológicos agroecológicos, aunque no se puede esperar que ese proceso sea muy rápido.

Por tecnologías de "ordenamiento territorial", se entiende todos aquellos cambios en los patrones de uso de la tierra que degradan menos los recursos naturales. Estos cambios en el uso de la tierra son producto no solo de cambios en los precios relativos, sino también de tecnologías que modifican la rentabilidad comparativa de los distintos usos de suelo. Ese cambio en rentabilidad puede ser directo cómo cuando se expande el área del bosque como resultado del desarrollo de una nueva variedad de árbol de rápido crecimiento o puede ser indirecto -cuando mejoras tecnológicas en el arroz aumenta su oferta en zonas productivas, reduce su precio y desincentiva la producción de arroz en zonas marginales (Harrington, 1994).

Probablemente, la tencología de ordenamiento territorial que mayor impacto ha tenido hasta ahora ha sido el mejoramiento genético forestal, permitiendo una gran expansión en el uso de árboles de rápido crecimiento, en varias regiones, pero especialmente en el Cono Sur. Esto ha permitido reducir la erosión en grandes áreas de laderas aunque también ha generado otros tipos de problemas debido al enfoque de monocultivo de las plantaciones, el desplazamiento de especies nativas, la contaminación asociada con los procesos industriales y el desplazamiento de los pequeños productores por las grandes empresas forestales.

Las tecnologías de comercialización le permiten al productor obtener mejores precios para sus productos por ser "orgánicos" o producidos en sistemas "sostenibles". Estas tecnologías incluyen sistemas de certificación y sellos verdes que garantizan que los productos agropecuarios y forestales han sido producidos usando tecnologías de manejo de recursos naturales y formas innovativas de distribución de esos productos. Ya existen iniciativas importantes de producir, procesar y exportar ajonjolí, algodón, café, cacao, frijol y soya orgánica, y también hay mercados pequeños pero crecientes para estos productos en la región. También se ha comenzado a exportar madera y otros productos forestales con "sellos verdes", que supuestamente reflejan que esos productos han salido de sistemas donde existe un manejo sostenible.En muchos casos, aunque no siempre, la agricultura orgánica produce rendimientos físicos por debajo de los que permiten un agricultura con algo uso de insumos. Esto, sin embargo, se puede compensar con el menor gasto en insumos y los precios más altos que logran los productos orgánicos (Pretty, 1995). De igual forma, en algunos casos de sobreprecio que permite el manejo sostenible de los bosques nativos cuando se vende los productos, justifica los costos adicionales, sobre todo cuando se incluye una etapa de transformación industrial.Se puede esperar que durante los próximos años sigan creciendo los mercados para los productos orgánicos y con "sellos verdes", aunque seguirán representando un pequeño porcentaje de los mercados globales. La producción para estos mercados también debe de generar experiencias valiosas a nivel tecnológico que puedan ser incorporadas por otros productores que no necesariamente vende en estos mercados.
CONCLUSIONES:
Visto en su conjunto, las macrotendencias de la agricultura latinoamericana reflejan poco avance en cuanto a la sostenibilidad. Se nota poco progreso tanto en la seguridad alimentaria y los ingresos de los sectores pobres del campo como en la degradación de los recursos naturales. En términos generales, el marco de políticas todavía favorece a una agricultura de carácter excluyente que degrada los recursos naturales, la capacidad institucional para promover una agricultura sostenible es todavía una débil y muchas de las tecnologías disponibles que podrían aportar a una agricultura sostenible son difíciles de adoptar.
Existen, sin embargo, semillas de esperanza o como dice Miguel Altieri "semilla de resistencia". Ciertas políticas que incentivaban la deforestación y el uso de agroquímicos han cambiado. Se empieza a visualizar algunos elementos que podrían formar la base de un nuevo marco institucional que promueve la agricultura sostenible. Actualmente están dispersos en múltiples pequeños esfuerzos por entidades publicas, proyectos, universidades, ONGs gobiernos locales y organizaciones campesinas y ambientalistas. También existen algunas alternativas tecnológicas como el uso de agentes biológicos para el control de plagas y la labranza conservacionista que han logrado una amplia difusión.
Todavía es demasiado temprano para determinar si estas semillas de esperanza son islas asiladas en un mundo que va irreversiblemente hacia una globalización excluyente y depredadora de la naturaleza o si son los gérmenes de un nuevo modelo de agricultura basado en principios solidarios y ecológicos. Pero esto no es simplemente un pregunta académica para se constatada de forma empírica. Sin querer caer en el voluntarismo más vulgar, sospechoso que la respuesta a la pregunta depende en parte de nuestros propios esfuerzos. Desapreció para siempre la época en que se contaba con las leyes inexorables de la historia para lograr el progreso. De nuevo, somos responsables de nuestro propio futuro.

sábado, 10 de marzo de 2007

HABLEMOS SOBRE AGRICULTURA

Agricultura en Selva Alta, Valle del Alto Huallaga. Tingo María-Perú
INGº. M.Sc. FERNANDO S. GONZALES HUIMAN
DOCENTE DE LA FACULTAD DE AGRONOMIA - UNAS.
Para hablar sobre agricultura hagámoslo sobre la base de 10 preguntas:
1. ¿Por qué es tan importante la agricultura para asegurar un abastecimiento de alimentos constante y seguro?
2. ¿Cómo ha cambiado la agricultura a lo largo de los años?
3. ¿Cuáles son los riesgos en la agricultura y la producción alimenticia en cuanto a seguridad?
4. ¿Por qué se utilizan los plaguicidas y cómo se regula su uso?
5. ¿Cómo se regula el suministro de alimentos en cuanto a contaminantes que no sean los plaguicidas?
6. ¿Cómo se controlan los productos alimenticios y quién se encarga de ello?
7. ¿Qué son los alimentos ecológicos y cómo están regulados?
8. ¿Qué es la biotecnología (modificación genética)?
9. ¿Qué significa "agricultura sostenible"?
10. ¿A qué futuros retos tienen que enfrentarse la industria agrícola y la industria alimenticia?
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1. ¿Por qué es tan importante la agricultura para asegurar un abastecimiento de alimentos constante y seguro?

La agricultura es el sector económico más amplio del mundo. En todo el mundo, hay más gente que se dedica a la agricultura que al total del resto de las ocupaciones juntas.

Si se vuelve la vista atrás, en las guerras, hambrunas y plagas, la escasez de alimentos y la inanición han sido habituales a lo largo de la historia de la humanidad, y ha habido numerosas predicciones catastróficas que aseguraban que el aumento de la producción de alimentos no iba a poder seguir el ritmo del incremento de la población. Hasta la fecha, gracias a inventos e innovaciones, el hombre ha conseguido sobrevivir.

La población mundial aumenta en 86 millones de personas por año y las Naciones Unidas prevén que la población total es ya de más de 6 billones. Se prevé que la población mundial alcance los 9 billones antes del año 2050 y aunque la proporción que está hambrienta y desnutrida disminuye lentamente, la cantidad absoluta sigue aumentando. Hoy en día, el número aproximado de personas que padecen hambre y desnutrición es de 830 millones, y un cuarto de éstas son niños menores de 5 años.

2. ¿Cómo ha cambiado la agricultura a lo largo de los años?

Aunque muchos de los pasos básicos de la agricultura siguen siendo los mismos -labrar, plantar, recolectar, la cría de animales y la comercialización-, las técnicas de cultivo y cría han cambiado sustancialmente a lo largo de los años. Los agricultores actuales han tenido que tomar una mayor conciencia de los costes y beneficios, y prestar mucha más atención al rendimiento y la gestión empresarial.

En Europa, ha habido una tendencia a la especialización en las explotaciones agrarias y a la fusión de propiedades agrícolas en unidades más grandes. Los métodos de producción se han estandarizado y se han refinado. En la Unión Europea, 6,9 millones de personas se dedican a la agricultura, a la silvicultura y a la pesca, lo cual representa en torno a un 4,5 por ciento de los trabajadores y el 1,8 por ciento del Producto Interior Bruto de la Unión Europea (1999). La media del rendimiento de los cultivos ha aumentado más del 55 por ciento desde los años 50, periodo generalmente considerado como la Revolución Verde, y los tamaños de las granjas han aumentado también, alcanzando un tamaño medio de 18,4 hectáreas (1997).
Las economías de escala, permiten a los agricultores aumentar el rendimiento y la productividad, y utilizar métodos que tienen como consecuencia una mayor mecanización. El incremento de la mecanización se refleja en la disminución en Europa durante los últimos 50 años de la población activa que se dedica a la agricultura.

3. ¿Cuáles son los riesgos en la agricultura y la producción alimenticia en cuanto a seguridad?
Gracias al uso de técnicas de mejora genética, y de fertilizantes, herbicidas, plaguicidas y fungicidas en la agricultura, ha aumentado increíblemente la eficacia en la producción de alimentos. Estos modernos métodos de producción han reducido costes y han aumentado la variedad de alimentos disponibles. Como la producción alimenticia es tan compleja, es necesario un enfoque sistemático para identificar los posibles peligros en cada punto de la cadena alimentaria, para poder así evitar brotes de enfermedades de origen alimenticio y la contaminación de los alimentos. Para saber más sobre seguridad alimentaria.

La exposición de los alimentos a productos químicos agrícolas y naturales preocupa enormemente a la opinión pública, pero gracias al desarrollo de sofisticados métodos de detección, se pueden detectar en muchos alimentos pequeñas cantidades de productos químicos, potencialmente nocivos. Afortunadamente, los niveles de exposición humana a estos productos químicos están normalmente bastante por debajo de la dosis admisible de ingestión diaria y de los límites reglamentarios establecidos por los comités internacionales. No obstante, todavía se dan casos de usos inadecuados de productos químicos agrícolas, y a veces en los análisis de productos alimenticios se detectan residuos de plaguicidas de compuestos que no deberían haberse utilizado. Por este motivo, es muy importante que se vigile y se controle constantemente el uso de plaguicidas.
La contaminación microbiológica de los alimentos es la causa principal de las enfermedades de origen alimenticio y se considera especialmente preocupante la aparición de nuevas cepas de agentes patógenos que se transmiten por medio de los alimentos, como la E. coli 0157 y el fago tipo 4 de Salmonela enteriditis. Sin embargo, existen pruebas suficientes de que gracias a la práctica de métodos de producción adecuados se ha dado un descenso en las infecciones microbiológicas que se derivan de alimentos contaminados.
4. ¿Por qué se utilizan los plaguicidas y cómo se regula su uso?

Los plaguicidas son productos químicos que se utilizan para proteger los cultivos de los insectos (insecticidas), de las malas hierbas y los hongos (herbicidas y fungicidas) y de los roedores (rodenticidas).

Los problemas de plagas y su solución varían mucho dentro de Europa y dependen del clima, los tipos de suelo y muchas otras condiciones. El uso de plaguicidas ha permitido que se puedan producir suficientes productos agrícolas y materias primas de una calidad adecuada y a un precio razonable. De este modo, la lucha química contra las plagas tiene un papel básico en la agricultura moderna, contribuyendo al enorme incremento de la producción que se ha obtenido durante las últimas décadas en la mayoría de los cultivos de cereales, frutas y hortalizas. El agricultor se beneficia de una producción más eficaz, las empresas que elaboran productos alimenticios de una calidad más equilibrada de la materia prima y el consumidor de productos con buena calidad y menor precio. La utilización de plaguicidas también ha permitido a los agricultores cultivar en lugares, que de lo contrario hubieran sido poco apropiados, ampliar los periodos de crecimiento, mantener la calidad de los productos y extender su vida de almacenamiento.

Pero la mayoría de los productos químicos que se utilizan como plaguicidas son tóxicos y el principal argumento contra su uso es el riesgo que suponen para la salud y el peligro de que se contamine el medio ambiente. Estas preocupaciones, entre ellas los posibles efectos crónicos, constituyen la base de todas las regulaciones que controlan el uso de plaguicidas, establecen las normas de seguridad y vigilan los residuos en los alimentos.

La autorización y utilización de los plaguicidas se rige por la Directiva 91/414/CEE del Consejo de la UE, relativa a la comercialización de productos fitosanitarios. Los plaguicidas son sometidos a estrictos procedimientos de pruebas antes de ser aceptados por las autoridades europeas o nacionales. Las pruebas que se realizan con los plaguicidas deben demostrar que el producto, en lo que respecta al nivel de utilización previsto:

* Tiene valor real y funcionará como está previsto;
* No tendrá efectos secundarios negativos en los humanos, ya sea durante su utilización en granjas o por los residuos que puedan quedar en el alimento;
* No tendrá efectos negativos sobre el medio ambiente.
Hay otras medidas que protegen a los consumidores de posibles efectos nocivos, como las tres Directivas Europeas, que establecen los contenidos máximos de residuos de ciertos plaguicidas en determinados alimentos. Dichas directivas son:
  • La Directiva 86/362/CEE del Consejo relativa a la fijación de contenidos máximos para residuos de plaguicidas en y sobre los cereales.
  • La Directiva 86/363/CEE del Consejo relativa a la fijación de contenidos máximos para residuos de plaguicidas en y sobre los productos alimenticios de origen animal (concretamente la carne y la leche y sus productos derivados).
  • La Directiva 90/642/CEE del Consejo, relativa a la fijación de los contenidos máximos para residuos de plaguicidas en o sobre determinados productos de origen vegetal, incluidas las frutas y hortalizas. En cuanto a las frutas y hortalizas, la Directiva 79/700/CEE de la Comisión establece además los métodos de toma de muestras para el control oficial de residuos de plaguicidas.

Estas normativas se aplican en los Estados Miembros de la UE, y se revisa periódicamente la situación para mejorar la coordinación y la calidad del control de residuos de plaguicidas en los alimentos. También se establecen los contenidos máximos de residuos de plaguicidas en alimentos para lactantes y alimentos infantiles (es decir, preparados para lactantes y preparados de continuación).


Al igual que en el caso de la utilización de sustancias químicas potencialmente perjudiciales, la utilización de plaguicidas debe tener en cuenta el equilibrio entre las ventajas y los posibles riesgos para la salud humana o la degradación de la calidad del medio ambiente.


5. ¿Cómo se regula el suministro de alimentos en cuanto a contaminantes que no sean los plaguicidas?

Los contaminantes y otras sustancias no aconsejables pueden entrar en la cadena alimentaria a todos los niveles, ya sea en la fase de crecimiento y producción de materias primas o en la de distribución y consumo del producto acabado. Algunos ejemplos son las toxinas vegetales naturales, las aflatoxinas, las dioxinas y la contaminación involuntaria con metales pesados u otras sustancias. Las normas de la Comunidad Europea relativas a los contaminantes en los alimentos han sido establecidas por el Reglamento 315/93/CEE del Consejo. Dicho reglamento define "contaminante" como cualquier sustancia que no haya sido agregada intencionalmente al alimento, pero que se encuentre en él debido al proceso de producción (lo que incluye las operaciones realizadas en los trabajos de cultivo, la cría de animales y la medicina veterinaria), la fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envase, transporte o mantenimiento de dicho alimento o como consecuencia de la contaminación medioambiental. Esta definición no incluye materias extrañas, como fragmentos de insectos, pelo de animales, etc.

Se han establecido los contenidos máximos de determinados contaminantes en los alimentos, incluido el grupo de las micotoxinas conocidas como aflatoxinas. Se trata de sustancias tóxicas naturales que son producidas por mohos en productos alimenticios conservados de modo inadecuado. Dichos contenidos máximos se refieren a los frutos secos, los cereales, la leche y las frutas secas (los alimentos que normalmente se ven más afectados).

El arsénico, el plomo, el cadmio y el mercurio -los llamados metales pesados-también tienen límites máximos.

El Reglamento 2377/90/CEE del Consejo establece la fijación de los contenidos máximos de residuos de medicamentos veterinarios autorizados en los alimentos de origen animal y prohíbe la administración de determinadas sustancias no autorizadas, incluidas ciertas sustancias de efecto hormonal.

6. ¿Cómo se controlan los productos alimenticios y quién se encarga de ello?

Los gobiernos nacionales tienen la responsabilidad de asegurar el cumplimiento de la legislación de la UE. Sus programas de control contemplan una amplia variedad de contaminantes potenciales y sustancias no aconsejables, entre otras los residuos de plaguicidas, micotoxinas, metales pesados, nitratos, radioisótopos y medicamentos veterinarios. Los procedimientos de revisión están relacionados con la fuente de la materia prima, la sensibilidad de la categoría del producto y con los límites y tolerancias establecidos por la UE y otros órganos reguladores internacionales. Por ejemplo, la presencia de residuos en alimentos infantiles y dietéticos sería especialmente censurable; por ello, se realiza una especial vigilancia en lo que se refiere a dichos productos.

Además del control general, si se da el caso de que se identifiquen preocupaciones sobre determinados contaminantes, se centra la atención en dichos compuestos. Algunos de los ejemplos típicos son el regulador de crecimiento alar en las manzanas, las aflatoxinas en frutos secos, la patulina en el zumo de manzana y en productos derivados, el plomo en el agua, etc.

7. ¿Qué son los alimentos ecológicos y cómo están regulados?

La producción de alimentos ecológicos es un área que está creciendo rápidamente en Europa. Son definidos como los productos de un sistema de explotación agrícola , en el que se evita utilizar fertilizantes artificiales, plaguicidas, reguladores del crecimiento y suplementos alimenticios para ganado. Por el contrario, estos sistemas agrícolas se basan en la rotación de cultivos, en abonos animales o vegetales, en deshierbar a mano y en la lucha biológica contra los parásitos. La agricultura ecológica es denominada "organic farming" en los países de habla inglesa, mientras que en otros mercados se utiliza "Bio" o "Eco" como forma más usual de referirse a estos productos.

Entre los principios fundamentales de la producción de alimentos ecológicos se encuentran los siguientes:

  • El uso mínimo de "insumos" como fertilizantes y plaguicidas;
  • El uso de algunos plaguicidas "naturales" (no se permite el uso de plaguicidas sintéticos);
  • El establecimiento de normas sobre materias permitidas, materias restringidas y materias prohibidas;
  • La tolerancia de niveles bajos de residuos de algunos plaguicidas sintéticos en la producción ecológica, procedentes de plaguicidas que "se filtran" de otros campos o de suelo en el que se hayan utilizado anteriormente plaguicidas.

Como la producción de alimentos ecológicos es un sistema específico de producción, es esencial garantizar la credibilidad y la autenticidad de sus métodos, desde la producción primaria de dichos alimentos hasta su consumo. En 1991, la Unión Europea aprobó el Reglamento 2092/91, que describe minuciosamente cómo tienen que producirse, procesarse y envasarse los alimentos para reunir los requisitos que se ajustan a la descripción de "ecológicos". Este reglamento también específica los criterios específicos para la inspección y posterior certificación de los productores, importadores y procesadores de alimentos.

¿Son las frutas y las hortalizas ecológicas más seguras o más nutritivas que los productos producidos de manera convencional?

No existen pruebas de que los alimentos orgánicos sean más seguros o nutritivos que aquellos que se producen de manera convencional.

Aunque no se puede decir que los alimentos ecológicos sean productos en los que no se han utilizado plaguicidas, sí está prohibido el uso de todos aquellos productos que no sean agroquímicos "tradicionales". Uno de los fertilizantes de uso más extendido en la producción ecológica es el abono. El abono de granja también se utiliza en los métodos convencionales de producción. En ambos casos se debe utilizar correctamente para reducir el riesgo de que se puedan contaminar los productos agrícolas con agentes patógenos (bacterias dañinas, especialmente E. coli 0157) y para evitar la posible contaminación del suelo y las aguas superficiales.

Para reducir el riesgo de contaminación, se deberían lavar cuidadosamente las frutas y las verduras de ensalada, ya sean ecológicas o no, antes de su consumo. Para saber más sobre el papel del consumidor en la seguridad alimentaria.

8. ¿Qué es la biotecnología (modificación genética)?

En su definición más amplia, la biotecnología se refiere a cualquier técnica que utilice organismos vivos para fabricar productos, mejorar vegetales o animales, o para desarrollar microbios para usos determinados. Esta definición incluye los métodos tradicionales de mejora vegetal, cría de animales y fermentación, cuyas raíces se remontan a hace miles de años. También comprende los métodos de la biotecnología moderna, como el uso industrial de ADN recombinante (ácido dexosirribonucleico), la fusión celular y las nuevas técnicas de bio-procesamiento.

Una parte importante de la biotecnología moderna es la investigación, transmisión y modificación de genes, que son las unidades que permiten que se puedan heredar todas las características, ya sea un rendimiento máximo de un cultivo, el color de una fruta o las enzimas producidas por una cepa de levadura.

La información que los genes contienen puede ser transferida entre diferentes especies de animales, vegetales o bacterias para obtener determinadas ventajas . Por ejemplo, se ha introducido con éxito en varios cultivos un gen para una proteína bacterial que mata las plagas de insectos, reduciendo la necesidad de utilizar insecticidas químicos. Además de transferir genes entre especies, también es posible "neutralizar" los rasgos no deseados. Por ejemplo, esta técnica se ha utilizado para neutralizar el gen responsable del ablandamiento en el tomate, lo cual ha dado como resultado un producto con mejores cualidades de conservación.

La introducción de la biotecnología moderna en la agricultura europea ha levantado bastante polémica en nuestra sociedad. Actualmente, sólo está autorizado su uso en unos cuantos cultivos.

9. ¿Qué quiere decir "agricultura sostenible"?

El crecimiento de la población y las mejoras del nivel de vida en muchos países, ha tenido como consecuencia un aumento del consumo y un incremento de la demanda de los recursos naturales del mundo.

Por definición, la sostenibilidad se refiere a la duración de un sistema a largo plazo. El objetivo de la agricultura sostenible es producir alimentos de manera eficaz y productiva, pero conservando y mejorando el medio ambiente y las comunidades locales. El concepto de agricultura sostenible incluye actividades como procurar que los insumos de fertilizantes y plaguicidas sean lo más bajos posibles, pero que se sigan produciendo cultivos de alto rendimiento y de buena calidad; garantizar que se minimizan los efectos adversos sobre el medio ambiente y ayudar a mejorar las condiciones de los miembros de la comunidad local, proporcionándoles trabajos, y respetando el medioambiente.

Los enfoques de agricultura sostenible obviamente varían según el lugar, debido a los diferentes medios, culturas y condiciones locales. Sin embargo, tienen en común el objetivo global de preservar y mejorar la condiciones medioambientales, consiguiendo a su vez un rendimiento óptimo.

10. ¿A qué futuros retos tienen que enfrentarse la industria agrícola y la industria alimenticia?

Los retos de la industria agrícola y la industria alimenticia en el siglo XXI son:

  • La posible desigualdad entre las existencias de alimentos en el mundo y las necesidades nutricionales humanas;
  • El impacto de la agricultura en el empleo rural y los niveles de ingresos;
  • Las consecuencias de las tecnologías agrícolas y alimenticias modernas en el bienestar de los seres humanos y los animales;
  • Los efectos del sistema de producción en la sostenibilidad del medio ambiente en el mundo.

Decididamente, hoy en día los agricultores, los ganaderos y los productores y minoristas de la industria alimenticia quieren introducir los importantes avances obtenidos en los conocimientos nutricionales y los nuevos métodos tecnológicos para asegurar la cantidad, seguridad, calidad, variedad, conveniencia y atributos agradables de los alimentos en el siglo XXI. No hay duda de que el público necesita estar bien informado sobre la cadena alimentaria, para poder comprender las realidades de la producción alimenticia y como todas las personas que forman parte de la misma están obligadas a satisfacer las necesidades de los consumidores y a mejorar su calidad de vida.

domingo, 25 de febrero de 2007

LOS SISTEMAS AGROSILVOPASTORILES SE ASEMEJAN A LOS BOSQUES

INGº. FERNANDO S. GONZALES HUIMAN
DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA DE LA SELVA, TINGO MARIA-PERÚ.
http://fgonzaleshuiman.blogspot.com
http://fsghinvestigacion.blogspot.com
http://huiman.net.blogspot.com
fsgh_dito@yahoo.es fsghdito@gmail.com

Como ya hemos dicho que los sistemas agroforestales son como una serie de tecnologías del uso de la tierra, en las que se combinan árboles con cultivos y/o pastos, en función del tiempo y del espacio, para incrementar y optimizar la producción en forma sostenida.

Con la aplicación de los sistemas agroforestales se puede contribuir a resolver los diferentes problemas que se presentan durante el uso de la tierra en la Amazonía:

•Se mejora sustancialmente la conservación de la fertilidad de los suelos.
•Se mejora el medio ambiente general y el microclima local de la parcela agropecuaria.
•Se garantizan con mayor seguridad las reservas de alimentos para el poblador rural.
•Se garantiza el suministro de la energía necesaria para la familia.
•Se mejora la economía de la familia a través de una producción más diversificada.
•Se conserva la biodiversidad.

La extensa Amazonia, en la cual ya se ha talado cerca del 12% del área total, ha recibido muchos impactos negativos por el mal uso de la tierra, impactos que han permitido despertar el interés para conocer otras formas de uso, que sean menos perjudiciales a la región. En los últimos 20 años, se han constituido muchos institutos en la región que han estudiado, con mucho aporte de naciones externas, las consecuencias del mal uso de la tierra. Estos años han demostrado ser los del inicio del cambio de mentalidad sobre la Amazonia. Hoy muchos son los que ya hablan y planifican sobre bases concretas, tomando el uso sostenible como principal argumento de desarrollo.

Para una región como la Amazonia, donde la fertilidad y el ciclo del agua dependen estrictamente de la biomasa y del agua producida en la región, es lo más lógico pensar ahora que el desarrollo de la cuenca debe basarse en la conservación y restitución de la biomasa vegetal. Los sistemas agroforestales no son novedosos en la zona. Los indígenas, por autoexperiencia, han desarrollado sistemas de producción, que se basaban en la menor destrucción posible del bosque y en la más rápida restitución de la vegetación sobre las áreas usadas. Hoy sabemos que ellos, junto con otros pueblos nativos, en diferentes partes del mundo, son los verdaderos descubridores de los sistemas agroforestales. La ciencia moderna ha creado una disciplina de estas experiencias, que ahora es propagada justamente por su alto valor en el desarrollo sostenible.

A la Selva no se le debe tratar como un extenso campo de cultivo en limpio, sino en forma de chacras diversificadas y con cobertura suficiente, que permita la restitución al suelo de los nutrientes extraídos. La restitución sólo será posible si se conservan ciertos requisitos importantes del suelo, como la textura, la temperatura estable, una humedad compensada y se elimina la erosión. Los suelos desnudos no cumplen con estos requisitos, porque están expuestos al sol, a la lluvia y al viento, y por ello se compactan, perdiendo su textura suelta.

Según Ríos (1985), la eficiencia de los sistemas agroforestales para la Selva, se basa en 3 principios básicos: restitución de la fertilidad, protección permanente del suelo y la diversificación.

* La restitución permanente la podemos interpretar así:

El suelo del bosque es fértil por la gran cantidad de biomasa aportadora que existe en el suelo. Los millares de microorganismos transforman constantemente esta biomasa que cae en elementos asimilables. Ellos pueden vivir porque encuentran en el bosque una temperatura estable y una humedad apropiada. Los suelos no se compactan por el constante aporte de materia orgánica y la acción de la microfauna.

Cuando se tala el bosque, estos aportes terminan y los suelos van perdiendo por agotamiento lentamente su fertilidad. En los sistemas agroforestales, donde existen árboles que contribuyen a esta restitución, los suelos son menos propensos al empobrecimiento, ya que reciben aportes de biomasa, tal vez no en las proporciones mismas del bosque, pero en cantidades a veces similares.

Los conocimientos y estudios de los sistemas agroforestales han demostrado, que aquellos que practican la agroforestería, tienen una economía sostenible y son los que menos necesidad tienen de migrar a otra parcela, porque la suya sigue produciendo.

* La protección permanente la podemos interpretar así:

Las copas de los árboles interceptan la fuerza de la lluvia. La lluvia es absorbida por el suelo suelto del bosque y la materia orgánica. No se produce la erosión. La luz (radiación) del sol no llega directamente al suelo, sino a las copas de los árboles, donde es aprovechada para la fotosíntesis. No hay por lo tanto calentamiento de la superficie del suelo.

El viento es igualmente interceptado por la vegetación. Una vez talado el bosque, la lluvia y la luz solar llegan directamente al suelo y producen erosión y calentamiento de la capa superior, además de la destrucción de la materia orgánica almacenada, por la quema. Los suelos compactados y con fertilidad de crecimiento son la consecuencia.

Los sistemas agroforestales, donde existe una cantidad determinada de árboles y arbustos asociados a los cultivos, mitiga en parte los efectos de la lluvia y del sol. Los que tienen textura más estable, hay menos erosión y la microfauna no desaparece.

* La diversificación la podemos interpretar así:

El bosque es un sistema de especies mixtas en equilibrio. Ofrece muchos potenciales y permite usarlos continuamente si es que los recursos no son destruidos. La diversidad natural de especies en equilibrio es el mayor valor que tiene el bosque tropical. Al producirse el desmonte, esta diversidad debe ceder el paso al monocultivo y a las malezas heliófitas de régimen extractivo de nutrientes.

Los sistemas agroforestales, de régimen mixto, imitan la diversidad del bosque, permitiendo una mayor cobertura del suelo y una producción basada en varios productos. La producción diversificada permite una economía más estable durante todo el año.Los sistemas agroforestales contribuyen a que los productores incluyan los árboles como parte de la economía. Los sistemas extractivistas y monocultivistas, siempre han considerado al árbol como un producto de extracción o estorbo para la agricultura. En los sistemas agroforestales los productores consideran a los árboles como parte de una estrategia económica futura y como parte del proceso dinámico. La conservación y el cultivo de los árboles, sean de regeneración espontánea o de reforestación, contribuye al arraigamiento del colono, porque ha creado un valor hacia el futuro.
El bosque es un sistema productor de biomasa en grandes cantidades, de la cual un 5% aprox. se encuentra en la superficie del suelo, como materia muerta en descomposición, para ser asimilada nuevamente por las plantas del sistema. Este ciclo interminable, constituye la base para ese crecimiento exhuberante de una vegetación variada que cubre casi todos los suelos de la Amazonia.

La deforestación, con la quema adicional, interrumpe este ciclo abruptamente y los suelos sólo pueden mantener parte de esta fertilidad, si es que los sistemas nuevos de producción aportan cantidades aceptables de hojarasca para su incorporación y cobertura del suelo. Los cultivos en limpio, o sea en monocultivo, son los que menos materia incorporable aportan. Los sistemas agroforestales se encuentran en un plano intermedio entre el bosque y los cultivos en limpio.
Los cultivos en limpio tienen un aporte muy bajo en materia incorporable. Inclusive, cultivos con uso de yerbicidas, aportan menos de una TM de materia orgánica. Los sistemas agroforestales en cambio, se encuentran bastante cercanos a la realidad del bosque, en los valores de materia incorporable aportados.

La distribución de la materia orgánica total (biomasa viva y muerta) en sistemas agroforestales y cultivos en limpio es muy diferente. Aquí algunos casos evaluados en base a análisis de suelos de la región Selva Central del Perú, en Satipo, realizados por personal de la Universidad Nacional del Centro a pedido de la GTZ (Recopilado y evaluado por Brack, W., 1987, datos inéditos).

La variación en la composición de nutrientes de estos sistemas es muy clara. El bosque tiene los valores más altos, seguido del sistema agroforestal, y los valores más bajos se encuentran en el monocultivo.

Sostenibilidad, es un término bastante reciente, que se emplea para definir el uso constante, fértil y productivo del suelo. Sostenible significa que el sistema es económicamente rentable y ecológicamente viable durante muchos años o en tiempo indefinido, y adecuado a las condiciones sociales del grupo humano.

Una finca que produce café, sobre los suelos en pendiente, pero usa métodos de conservación, y mantiene o incrementa la producción a lo largo de los años, practica un sistema sostenible. Una ganadería amazónica que inicia su ciclo con 1 cabeza por hectárea y luego de 8 años, por causas de sobrepastoreo y erosión, sólo puede mantener 0.3 cabezas por hectárea, practica un sistema no sostenible.
El ecosistema bosque amazónico, con su autoalimentación y su constante vegetación, es un sistema sostenible en el tiempo. La sostenibilidad de las fincas depende por lo tanto de varios factores: del reciclaje de nutrientes al suelo; de la conservación de la fertilidad; del régimen hídrico del suelo; de la fauna microbiana, que en conjunto influyen sobre la productividad económica de los cultivos de la finca. Esto significa que el factor número uno de la sostenibilidad es mantener la fertilidad o capacidad productiva del suelo. Esta capacidad puede ser mantenida también con fertilizantes químicos, pero si los costos exceden a las ganancias deja de ser sostenible.

La Amazonia ya se encuentra poblada con más de 20 millones de personas, que buscan constantemente satisfacer sus necesidades en los potenciales que contiene la región. Si bien hasta el momento las actividades extractivas son económicamente las más resaltantes, otras actividades de carácter sostenible se encuentran en desarrollo y prometen ser para el futuro de mayor importancia. Ya los países integrantes del Tratado de Cooperación Amazónica son conscientes que el desarrollo de la región debe apartarse del pensamiento de la "isla amazónica". Su integración a la vida económica y dinámica de los países es impostergable.

El concepto "desarrollo sustentable" se toma como base para las acciones diversas, que deben llevar a un desarrollo de la población. Brundtland (1993) define el "desarrollo sustentable como aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias". El TCA (1993), amplia este concepto "como lograr un crecimiento equitativo con tasas de expansión, que nos permitan generar bienestar para toda la población". Satisfacer los intereses legítimos de la población de la región es, por o tanto, el argumento resaltante, para lograr un desarrollo. Si la población sigue sin verdaderos alicientes económicos, tampoco será posible pensar en aplicar programas de desarrollo sustentables.

La región tiene que crecer en base a sus propios recursos, pero también el aprovechamiento de ellos debe hacerse sin perjudicar el futuro de los mismos.

La Amazonia tiene muchos recursos que hasta el momento no se han divulgado, pero son usados por los pobladores indígenas y colonos. Estos recursos deben entrar a formar parte del paquete productivo de los países, pero con la condición que sean los propios pobladores los que los usen y reciban los beneficios. Las grandes compañías "extractoras de recursos", que se llevaban la economía a otros lares, ya deben haber pasado a la historia. El desarrollo sustentable de la región depende de la capacidad económica, cultural y técnica, que adquieran los pobladores mismos, en usar, industrializar y manejar los propios recursos disponibles.

Los ejemplos técnicos que se presentan en este trabajo, son con seguridad básicos para iniciar un desarrollo sustentable, ya que los mismos pobladores en muchísimos casos han demostrado que lo son. Con aplicar estos conocimientos y con dar alcances políticos y económicos necesarios se puede lograr un cambio de rumbo o un nuevo camino amazónico.
Así como hemos visto que la colonización de la Amazonia, ha traído consigo muchos desastres ecológicos por la aplicación de tecnologías foráneas e inapropiadas, también existen muchos ejemplos de uso de la tierra y de los recursos muy positivos. Ejemplos, que a través de las experiencias de los mismos colonos y especialmente indígenas, se han transformado en forma de uso sostenido de la selva, manteniendo en gran parte el equilibrio ecológico.

Los pueblos tanto nativos como colonizadores, tienen el derecho a vivir en la zona y sustentar su vida en la selva y de la selva. La prohibición de usar la selva por motivos ecológicos y de presión internacional no cambiará en absoluto el uso actual que se da a la selva. Solamente las experiencias exitosas y sostenibles de uso de la tierra pueden contribuir a que los pobladores manejen sus recursos mejor y no se produzcan en futuro mayores desequilibrios que los ya existentes.

Las experiencias exitosas son innumerables y se localizan en toda la cuenca de la Amazonia. Cada pueblo o grupo humano ha llegado a encontrar métodos de uso adecuados a las situaciones ambientales reinantes en determinada área. Los ribereños encontraron un calendario de uso de las várzeas; los indígenas domesticaron a través de siglos los frutos nativos de la selva y aprendieron a clasificar los suelos eficientemente, los colonos lograron encontrar métodos de reciclaje de nutrientes, y los investigadores han enriquecido los conocimientos modernos interpretando lo que los nativos hacían hace siglos.

Hoy sabemos que los pueblos indígenas producían alimentos en la selva, sin dañar la ecología y que el mundo moderno ha necesitado mucho tiempo para reconocer este aporte valioso. Las cosechas de chacras con cultivos múltiples en interacción con la vegetación, demuestran que existen métodos de manejo de la selva, que son exitosos y no producen un cambio drástico sobre los suelos y la vegetación.

Los pueblos nativos de la selva son depositarios de una experiencia muy antigua en el uso de la tierra en forma sostenible. Ellos conocen más que nadie la interacción positiva de animales, plantas, suelos y agua. Ellos han domesticado muchas plantas del bosque legando sus conocimientos al mundo actual. Han investigado y elaborado métodos de colección y elaboración de subproductos de los árboles.

La domesticación de las plantas nativas se realizó en chacras asociadas de cultivos con árboles, lo que llamamos hoy Agroforestería. La diversidad de sus cultivos en las chacras es diferente al sistema actual de colonización, que fomenta la tala total de grandes áreas para plantar en monocultivo. Los pueblos nativos usaban la sucesión contínua de bosque-chacra múltiple-bosque, es decir, sin una fase de monocultivo en medio. Como dice Denevan (1988), un "continuum" entre chacra y bosque.

Lo que hoy estudiamos, como los efectos del árbol sobre los suelos, las asociaciones agroforestales, etc. es conocido por muchos pueblos de la Amazonia desde tiempos remotos.
Sin duda las experiencias de estos nativos no son aceptadas por una gran parte de la sociedad colonizadora, que prefiere el uso de tecnologías más baratas y rápidas de implantar y muchas veces menos exigentes en mano de obra. Pero el legado de estos pueblos se reconoce cada día más.Los pueblos indígenas de la Amazonia han domesticado cerca de una veintena de plantas alimenticias.
En todas las parcelas de uso agroforestal secuencial, se encuentra una sucesión contínua, que lleva a transformar esta parcela en un futuro monte enriquecido (adaptado de Denevan y Padoch, 1988).

La incorporación espontánea o plantada de especies nativas de frutales y árboles valiosos es una de las características del manejo de los Bora. Las parcelas terminan en convertirse en un bosque secundario enriquecido, con las especies que ellos emplean. Los conocimientos del suelo en las variaciones topográficas, que ellos clasifican en campos fértiles, como las terrazas inundables y las várzeas, así como la tierra alta, son determinantes para la instalación de los cultivos en el sitio preciso. Ellos jamás talan el bosque hasta la ribera del río, ya que conocen el valor protector de esta ribera con bosque y es allí donde se alberga la mayor cantidad de fauna.

La silvicultura, en la definición clásica de producción de árboles, no existe para ellos, ya que sólo es un instrumento para lograr albergar esa gran diversidad, tal como ellos lo han visto en el bosque. Las parcelas agrícolas son en base a la yuca (alimento importante) y todo el quehacer agroforestal gira alrededor de este cultivo. Así encontramos yuca, no sólo en las parcelas quemadas, sino también en los claros, donde ya hay árboles en regeneración.
EL SISTEMA DE LOS CULTIVOS DE LOS YANESHA
Los Yanesha, son un grupo étnico del Perú Central (Oxapampa, Junín) y viven el los estribaderos de la Cordillera de los Andes en la zona denominada Selva Alta. Esta zona se caracteriza por ser colinosa, de suelos muy variados y con una alta precipitación anual (6,000 mm/año). La erosión es muy grave si no se cubren los suelos durante la época de lluvias.
El sistema de las Yanesha se caracteriza por dos aspectos fundamentales: La clasificación de los suelos y los cultivos agroforestales para cada tipo de suelos.

La agricultura de los Yanesha tiene el mismo matiz del sistema migratorio. Despejan el bosque en pequeñas parcelas, de acuerdo a su actitud, y practican la quema controlada.
Controlada en el sentido que no permiten que el fuego invada el bosque, lo que los diferencia claramente de los colonos.

Los árboles importantes para ellos los dejan en pie. Se encuentran parcelas, donde existen hasta 40 árboles del bosque por hectárea, especialmente especies valiosas y palmas.

Clasificación de los suelos: Los suelos son clasificados en base a conocimientos empíricos tradicionales, basando su categorización en la etapa (época del año) cultivable por cada tipo de suelos y los cultivos aptos para cada uno de los tipos. Ellos ubican los cultivos en el lugar que les corresponde, en la época del año acertada y en asociación con los árboles nativos que crecen en cada lugar.

Las playas inundables son rotadas anualmente con un barbecho, que a veces puede ser de 2 años. Las tierras bajas o planicies aluviales son sometidas cada 2-3 años a un barbecho de 3-5 años de duración. Las tierras altas se usan por 1-2 años y se someten luego a barbechos manejados con frutales por más de 10 años. Algunos de estos barbechos de frutales y forestales se conservan luego como chacras de recolección. Las tierras pantanosas se usan para pituca (Colocasia esculenta, Xanthosoma sp.), alimento muy usado por los Yanesha. Los huertos familiares se ubican generalmente en las tierras aluviales, donde está la vivienda. Son de uso contínuo y se cultivan numerosos productos.

Los principales cultivos anuales y perennes que usan los Yanesha son:

Nativos: Marañón (Anacardium occidentale), tapisho (Spondias dulcis), anona (Annona squamosa), anonilla (Rollinia sp.), pituca (Xanthosoma poeppigii), achiote (Bixa orellana), papaya (Carica papaya, C.monoica, C. pubescens), almendro (Caryocar sp.), achia (Canna edulis), huaco barbasco (Clibadium sp.), camote (Ipomoea batata), shupi (Cucurbita moschata), caigua (Cyclanthera sp.), sachapapa (Dioscorea sp.), coca (Erythoxylum coca), yuca (Manihot esculenta), flecha (Gynerium sagittatum), shoa (Guadua sp.), carrizo (Phragmites sp), durazno de monte (Rheedia spp.),palta (Persea americana), frijol chileno (Dolichos lablab), pacae (Inga edulis), shimbillo (Inga sp.), barbasco (Lochocarpus nicou), frijol (Phaseolus vulgaris), pashullo (Erythrina edulis), algodón (Gossypium hirsutum), dale-dale (Calathea lutea), solla (Maranta arundinacea), uvilla (Pouruma cecropiefolia), arazá (Eugenia sp.), guayaba (Psidium guayaba), pijuayo (Bactris gasipaes), aguaje (Mauritia flexuosa), camona (Iriartea deltoidea), palma garza (Socratea sp.), ungurahui (Jessenia sp.), ají (Capsicum spp.), tomate silvestre (Lycopersicum sp.) tabaco (Nicotina tabacum), cocona (Solanum topiro), lulo (Solanum quitoenses), capulí (Physalis peruviana), cacao (Theobroma cacao), caco de monte (Theobroma sp.).Introducidos: mango (Mangifera indica), pituca (Colocasia esculenta), piña (Ananas comosus), sandía (Citrulus sp.), yerba luisa (Cymbopogon citratus), caña de azúcar (Sacharum officinarum), pan de árbol (Artocarpus altilis), banana (Musa x paradisiaca), poma rosa (Sysygium jambos), coco (Cocos nucifera), café (Coffea arabica), cítricos (Citrus spp.), arroz (Oryza sativa), maní (Arachis hypogea).
Las experiencias de esta etnia ha permitido, que cada cultivo se instalado en el tipo de suelo apropiado, donde se logra la mayor productividad y la mejor conservación posible del mismo.

Los Yanesha, que han sido asimilados en gran parte por la cultura foránea, se dedican en la actualidad a actividades que ya no son propias. Se han convertido en una etnia semisedentaria, ya que su área de vida ha sido reducida por la ocupación de tierras por los colonos. El gobierno peruano les ha destinado tierras como reservas nativas.

Su alimentación está fuertemente influenciada por la cultura foránea, pero continúan con un cierto abastecimiento de productos de sus chacras. Se dedican poco a la comercialización de los productos del bosque. La importancia de esta etnia, que es la más asimilada por la cultura nueva, está en el valor del sistema de clasificación de suelos. Este sistema, ha sido copiado en parte por algunos colonos y se encuentran colonos viejos, que entraron antes de la época de las carreteras, que practican eficientemente este sistema. Pero la llegada de las carreteras, parece que tiene un cambio brusco en el manejo de la selva. Los colonos y nativos, asimilan la forma de trabajo introducida, en vez de que sea al revés como debiera ser por lógica. Una influencia similar se encuentra en casi todas las zonas de colonización de la región amazónica.

martes, 13 de febrero de 2007

AGROFORESTERIA AMAZONICA: POLITICAS Y ESTRATEGIAS

Valle de Tingo María-Perú. Vista Panorámica

Ingº. FERNANDO S. GONZALES HUIMAN
DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL AGRARIA DE LA SELVA, TINGO MARIA-PERÚ


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Los sistemas agroforestales se pueden definir como una serie de tecnologías del uso de la tierra, en las que se combinan árboles con cultivos y/o pastos, en función del tiempo y del espacio, para incrementar y optimizar la producción en forma sostenida (Fassben-der, 1987).
Hablamos de árboles asociados a cultivos agrícolas (sistemas agroforestales), árboles asociados a las pasturas (sistemas silvopastoriles) y árboles asociados con fines de restitución de la vegetación (sistemas agroforestales secuenciales). El principio radica esencialmente en que el árbol, asociado a determinado cultivo o crianza, contribuye al mejoramiento o conservación de la fertilidad de los suelos y del microclima, además de brindar otros aportes económicos y ecológicos al medio ambiente. La semejanza al sistema ecológico del bosque, hace que los sistemas sean más adaptados a la ecología, que los sistemas de producción a campo abierto.
Los sistemas y prácticas agroforestales (SAFs) son muy antiguos y muy comunes en la región amazónica, y son practicados profusamente tanto por pobladores indígenas como por colonos de larga data en la misma (japoneses, alemanes, tiroleses y migrantes de las regiones periféricas). La mayor parte de los sistemas conocidos en la región han sido desarrollados por los mismos pobladores.

Los SAFs, ciertamente, no son la panacea para la solución de los problemas ambientales en la Amazonia, pero si constituyen un apoyo a las actividades agropecuarias, porque:

a. Controlan la degradación acelerada de los suelos.
b. Producen beneficios directos (madera, alimentos, leña, medicina, etc.) e indirectos (abono, fijación de nitrógeno, etc.) a los pobladores.
c. Ayudan a mitigar la migración contínua de los pobladores hacia nuevas áreas boscosas, porque los fija por más tiempo o en forma permanente en sus parcelas por la no degradación de los suelos. Esto repercute en la conservación de los bosques y en la regeneración de los mismos.

Los SAFs apoyan la conservación de la diversidad biológica, tanto de recursos genéticos, por la alta variedad de especies utilizadas, como de especies asociadas de flora, fauna y microorganismos. Los datos disponibles demuestran que en las parcelas agroforestales se conservan especies de plantas y animales en forma muy superior a parcelas de monocultivos de pastos agrícolas.
Se ha podido comprobar que existen experiencias muy interesantes y eficientes de SAFs, que, por desgracia, no son difundidas y dadas a conocer en forma adecuada entre los pobladores rurales. Los centros e instituciones amazónicas, dedicadas a la extensión y promoción agropecuarias, deberían poner un alto esfuerzo en recoger las experiencias de los pobladores y difundirlas. Esto también ayudaría a valorar las experiencias de los pobladores, porque muchos de los SAFs han sido desarrollados y son practicados por ellos.

Los SAFs dan mayor seguridad a la producción de las parcelas por ofrecer diversidad de productos, tanto para el autoconsumo (alimentos, leña, fibras, medicinas, etc.) como para los mercados cercanos (frutas, carne de animales silvestres, hojas, etc.), especialmente de los centros poblados.

Los SAFs constituyen, en muchos casos, una forma de ahorro y capitalización para los productos rurales. Se ha podido comprobar, a través de diversos casos expuestos, que el productor ahorra en forma de no tener necesidad de comprar insumos agrícolas (fertilizantes, por ejemplo), especialmente en los casos de especies que son fijadoras de nitrógeno, y que producen abundancia de materia orgánica. En otros casos, son una forma de capitalización de la finca a futuro con la acumulación de árboles maderables en periodos relativamente cortos (10 a20 años).

Los SAFs contribuyen en forma importante al autoabastecimiento de productos para los pobladores rurales, siendo al mismo tiempo una fuente de ingresos económicos (madera, frutos, etc.) y para afrontar situaciones de crisis económica, especialmente de costos de alimentos y energía.

La promoción de los SAFs no debe basarse solamente en especies maderables, sino que son de gran importancia de las especies de beneficios múltiples (madera, alimentos, fertilizantes, etc.). Los SAFs más comunes existentes en la Amazonia se basan, precisamente, en especies de beneficios múltiples y en el uso de una alta diversidad de especies al mismo tiempo, Muchas iniciativas, venidas del exterior, han fracasado por no tener en cuenta este aspecto.

Los SAFs tienen importancia social, ambiental, económica y tecnológica:

a. En lo social es importante el arraigo de los finqueros a sus parcelas y en las áreas que utilizan.

b. En lo ambiental porque conservan los suelos, la biodiversidad y el balance del agua, especialmente.

c. En lo económico para mantener niveles de productividad mejores y por la diversidad de la producción para autoabastecimiento y para los mercados cercanos.

d. En lo tecnológico porque la mayor parte de los SAFs han sido desarrollados en base a la misma experiencia de los pobladores. Los centros especializados en la investigación, por lo general, no han hecho más que recoger y validar los mismos.
Los SAFs son adecuados para recuperar tierras degradadas de la región amazónica, revirtiendo el ciclo de degradación y abandono, tornándolas nuevamente productivas. Esto es posible siempre y cuando no se haga empleo permanente del fuego, el cual impide la regeneración de la vegetación por destrucción de las semillas y de las plantas tiernas en crecimiento.
11. Los SAFs, prácticamente, sólo ofrecen ventajas para los productores y a la conservación de los recursos naturales de la región (flora, fauna, recursos genéticos, suelo, agua, etc.). Su aplicación no va en detrimento ni de los recursos naturales, y, por el contrario, ofrecen ventajas económicas directas e indirectas.

POLITICAS Y ESTRATEGIAS A FUTURO

1. El marco de la realidad

Los bosques tropicales amazónicos abarcan cerca de 8.000.000 km2 (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname, Venezuela y Guayana Francesa). La distribución actual del uso es la siguiente:

1. Areas intervenidas y ocupadas: 0,8 millones de km2 (10,00%). En estas áreas de los bosques originales han sido talados y transformados en formas de uso que implican la alteración total de los ecosistemas originales (agricultura y ganadería especialmente). En estas áreas intervenidas se pueden distinguir dos grupos de tierras:

a. En uso agropecuario y forestal actual, que se calcula llegan a no más de un 40% de la superficie intervenida y que están caracterizadas, en general, por muy baja productividad por área y en proceso de degradación de los suelos. La superficie total en uso actual es muy difícil de establecer.

b. Areas abandonadas que llegan a un 60% o tal vez más de las tierras ocupadas. Estas han sido abandonadas por la degradación de los suelos y la consecuente muy baja producción. En general, las tierras abandonadas pertenecen a dos categorías:

* Cubiertas de bosques secundarios (rastrojo, purma, capoeira). Una gran parte se considera como barbecho para rotación agroforestal, y, en otros casos se trata de bosques secundarios ampliamente aprovechados (plantas medicinales, fauna, frutos, etc.).

* Areas degradadas: sin o con escasa capacidad de regenerar naturalmente un bosque secundario. Se trata, por lo general, de tierras sometidas a quemas contínuas o a pastizales degradados.

2. Las áreas poco o nada intervenidas, es decir, la "Amazonia de pie", donde los bosques están de pie, abarcan cerca de 7.2 millones de km2 (cerca del 90%). En este ámbito están incluídas:

a. Areas protegidas estrictas (parques nacionales y similares) de uso indirecto con cerca de 0,45 millones de km2 (5,57%).

b. Areas protegidas de uso directo, con más de 1,4 millones de km2. Aquí están incluídas las tierras/ territorios/ resguardos reservas indígenas, las reservas extractivistas, los bosques nacionales, el patrimonio forestal, las reservas pesqueras y similares.

c. Areas no destinadas a fines específicos o a las que se sobreponen bloques de explotación petrolera, concesiones mineras, etc.

2. Los grandes lineamientos de la estrategia amazónica

De lo expuesto anteriormente y de la distribución del uso de la tierra en la Amazonia se derivan las grandes prioridades o lineamientos de políticas a futuro, para afrontar el reto del desarrollo sustentable amazónico:

1. Una alta atención a las áreas ocupadas e intervenidas, que cuentan con población e infraestructura, derivada de los proyectos de colonización. Esto en tres prioridades:

a. Mejorar la producción en las áreas intervenidas actualmente en uso y evitar su degradación, a fin de evitar que pasen a la categoría de áreas abandonadas.

b. Manejar los bosques secundarios que se han formado en gran parte de las áreas abandonadas.
c. Recuperar las tierras degradadas y abandonadas, donde se hace difícil y hasta imposible la regeneración natural de los bosques.

2. Rescatar y buscar opciones productivas para utilizar la Amazonia poco o nada intervenida sin destruir los ecosistemas.

3. Los Sistemas Agroforestales (SAFs) como apoyo en la producción en la Amazonia

1. Los SAFs constituyen un apoyo decisivo a las actividades productivas, de conservación y de recuperación de recursos naturales en las tierras actualmente en uso agropecuario, degradadas y abandonadas por:

a. Mantener el flujo de energía en los ecosistemas en niveles satisfactorios para utilizar las áreas en forma prolongada o permanente, sin llegar a degradaciones irreversibles.

b. Asegurar la estabilidad en los sistemas agropecuarios y restituir los flujos de nutrientes utilizados.

c. Asegurar la producción de alimentos y el uso de insumos adaptados al medio natural, sin producir alteraciones significativas en la biodiversidad o conservando la máxima biodiversidad posible.
d. Basarse en las necesidades y experiencias socio-económicas e la región en primer lugar.

e. Implicar costos mínimos, pero con alta eficiencia, e incentivar la diversificación productiva.

f. Implicar una transformación menos profunda e irreversible de los sistemas ecológicos, previendo alteraciones más profundas en la región.

2. La estrategia de promoción de los SAFs debe estar dirigida a mantener en producción las tierras en uso agropecuario; evitar su deterioro; recuperar tierras degradadas, y regenerar bosques en las áreas intervenidas.

4. Mejoramiento de la producción en las áreas ya intervenidas y que se manejan en forma no sostenible

1.En la Amazonia existen tierras actualmente en uso agrícola, pecuario y forestal cuya superficie es muy difícil de calcular. Se sabe aproximadamente que de todas las tierras ocupadas unas 10 millones de Has están siendo utilizadas para ganadería (7,5 millones en Brasil y el resto en los demás países de la cuenca). La superficie de tierras utilizadas para fines agrícolas es muy variable y no existe información adecuada. Si se sabe que la mayor parte de las tierras utilizadas actualmente para fines agropecuarios tiene una muy baja producción por área y la mayor parte de ellas está en proceso de degradación por las prácticas no adecuadas para mantener la fertilidad de los suelos.

Las áreas intervenidas y actualmente en producción, por una parte, corren el riesgo de deterioarse y pasar a la categoría de abandonadas si no se toman las medidas adecuadas para contrarrestar la erosión y la pérdida de fertilidad de los suelos. En estas tierras, por otra parte, la producción por área es sumamente baja. Tal es el caso de la ganadería, que en promedio apenas alberga 0,5 cabezas/ha/año, y su producción apenas alcanza los 100 kg/carne/ha/año.
En consecuencia, el problema central a nivel de cuenca no es tanto la adjudicación o colonización de nuevas tierras, sino el hacer productivas las tierras ya ocupadas y con inversiones en infraestructura vial y de otra clase (salud, educación y otros servicios).

2.Las estrategias fundamentales para estas tierras deben estar ocupadas orientadas a:

a. Evitar la degradación de las tierras actualmente en uso agropecuario y forestal, para que no sean abandonadas.

b. Mejorar la producción por área mediante sistemas adecuados para mantener la fertilidad de los suelos.

3. Para el mejoramiento de la producción en las áreas actualmente en uso se debe tener en cuenta:

-Los sistemas de producción deben estar adecuadas al medio.
-Fortalecer los cultivos nativos y de valor promisorio, dando valor agregado a los productos.
-Considerar al bosque como parte integral de la estrategia. El bosque puede ser productivo. La valoración a sus potenciales hará más fácil su conservación.
-Los sistemas agroforestales y silvopastoriles son la clave para lograr una producción adaptada al medio, al igual que los cultivos múltiples y heterogéneos.
-Incorporar las tierras abandonadas en el proceso productivo. Son más de 400,000 Km2, que se encuentran en este estado. Pero con criterios que tengan como resultado un uso sostenido y que eviten la necesidad de talar nuevas áreas de bosque en futuro. Estas tierras abandonadas, las dividimos en dos grupos. Los bosques secundarios en proceso de regeneración y las tierras degradadas, con dificultades de regeneración. Las estrategias deben considerar ambos grupos.
Son 400 millones de hectáreas, que constituyen un reto muy grande para toda la zona. Los sistemas agroforestales y silvopastoriles, utilizando los árboles en crecimiento para la asociación, son una forma de usar estas tierras.

-Muchas tierras abandonadas degradadas van a requerir trabajos de recuperación.
-La ampliación de estas áreas ganaderas futuras, sobre bosques nativos, no es concebible si no se encuentran antes caminos de recuperación de lo ya degradado. Los incentivos no deben darse para deforestar, sino hasta ahora en el momento para recuperar con incentivos.
-La formación de una mentalidad futura que restablezca lo usado, debe ser una de las políticas posibles. Como lo hacen los indígenas. A ellos nadie les obligó a enriquecer la parcela con árboles y frutales antes de abandonarla. La necesidad futura fue determinante.
-Las estrategias deben comprender una educación y capacitación adecuada, el fortalecimiento de organizaciones de pobladores y la canalización de la comercialización de los productos. La investigación debe recibir el fortalecimiento necesario, para lograr industrializar muchos productos perecibles o subutilizados.

5. Recuperación de áreas degradadas

Los SAFs son un apoyo para la recuperación de las áreas degradadas y abandonadas en la región, que suman varias decenas de millones de hectáreas. En este sentido, sistemas naturales de regeneración, en forma de bosques secundarios, o articiales, en forma de plantaciones, pueden volver a hacer productivas estas tierras.

Aquí es de alta prioridad el evaluar los sistemas para determinar los que son más adecuados a la realidad de las mismas.

6. Estrategias para el uso de las áreas poco o nada intervenidas

Las áreas poco o nada intervenidas aproximadamente unos 7 millones de Km2 en toda la cuenca y zonas aledañas, que se distribuyen en: Areas protegidas (400,000 Km.), áreas reservadas para indígenas y reservas extractivas (1.4millones de Km2) y áreas libres (5.3 millones de Km2).

- Las áreas protegidas deben manejarse con una gestión eficiente, que haga participar a los pobladores de las áreas de amortiguamiento, para evitar la invasión. Fomento de ecoturismo, investigación de la biodiversidad, uso de material genético, y productos secundarios.
- En las áreas reservadas debe respetarse los territorios indígenas. Las áreas no reservadas para indígenas, como bosques nacionales, reservas de extracción, etc. deben manejarse sin deforestación, solamente con criterios de recolección y enriquecerlas con los recursos que el mercado asume.
- En las áreas de libre disponibilidad, no se debe incentivar la deforestación masiva, sino el uso sostenido de madera, productos del bosque, etc. Los incentivos fiscales deben dirigirse a encontrar mecanismos que den valor agregado a los productos múltiples de los bosques, pero sin recurrir a la deforestación.
- La educación ambiental, la participación de los pobladores y el fortalecimiento de las instituciones de investigación y organismos afines, debe ser aquí también de vital importancia.
-Los SAFs pueden jugar un rol muy importante en las áreas de amortiguamiento de las áreas protegidas evitando la degradación de las tierras en uso y la invasión consecuente de las tierras que deben protegerse.
-El trabajo agroforestal debería ser una prioridad de primer orden en las zonas "buffer" o de amortiguamiento para crear condiciones de estabilidad y de producción sostenida para los pobladores, y evitar las invasiones.

Muchas son las posibilidades agroforestales que se pueden aplicar en la zona amazónica. Basta ver las experiencias que han hecho los pobladores e indígenas arraigados en la región.

1. En cultivos anuales:

- Policultivos en secuencia o asociados.
- Policultivos con anuales y frutales arbustivos.
- Cultivos en callejones.
- Cobertura de suelos y abonos verdes.
- Barreras antierosivas contra la pendiente.
- Barbechos anuales con leguminosas arbustivas.

2. En cultivos permanentes:

- Arboles de sombra sobre cultivos tolerantes y jóvenes.
- Asociación de frutales entre sí.
- Asociación de frutales con café.
- Asociación de cítricos con árboles.
- Cultivos de frutales en varios estratos.
- Asociación de frutales nativos con maderas valiosas.
- Reforestación de maderas valiosas en cultivos permanentes.
- Manejo tolerado de rodales nativos de frutas y palmas, con enriquecimiento.
- Diversas combinaciones de frutales con árboles y pastos (sistemas agrisilvopastoriles).

3. Sistemas secuenciales:

- Aplicación de amplias experiencias indígenas.
- Barbechos simples.
- Barbechos mejorados o enriquecidos.
- Secuencia chacra-pasto-barbecho mejorado.
- Reforestación en barbechos.
- Sistemas de los japoneses de Tomé Acú
- Sistemas secuenciales de los colonos.
- Sistemas secuenciales para piedemonte.
- Los barbechos mejorados en laderas.
- Las prácticas antierosivas en laderas.

4. Los sistemas silvopastoriles:

- Asociación de pastos con frutales diversos.
- Asociación de pastos con árboles de regeneración.
- Mejoramiento de pastos con reforestación.
- Pastura bajo sombra de Inga spp.
- Pastos asociados con palmas industriales.
- La pastura en varios estratos.
- Pastura en bosque raleado.
- Los bosquetes de sombra.
- Pasturas con especies forrajeras.

5. Otros sistemas aplicables:

- El manejo tolerado de los bosques oligárquicos en las várzeas.
- Enriquecimiento de las várzeas con frutales.
- Sistemas secuenciales de los colonos. Tamshiyacu.
- Los policultivos.
- Los cultivos en multiestratos.
- Los sistemas de fincas integrales.